la ambición se alimenta

si intento pensar en cómo comencé Atlas (o Palabra, previamente) no recuerdo el mismo state of mind de ahora. no comencé pensando en construir un 1B business. la primera vez que escuché que tenía que armar un plan para 100M de revenue anual me pareció una estupidez. no tenía el sueño de levantar VC. no imaginaba cómo se verían los siguientes 5 años de mi vida. tampoco dudaba en que iba a querer seguir. mi único norte era hacer un producto del que estuviera orgullosa. mi producto soñado.

intento mirarme con los ojos de ahora. hubiera invertido en karen? hubiera visto la persona que soy 5 años más tarde? la hubiera descartado por su inexperiencia? lo hubiera leído como falta de ambición?

cuando hablo con founders de latam a veces me sorprende su forma de ver sus negocios: el foco en el EBITDA, que no piensen en regionalizar, que se empecinen con mercados chicos o no conozcan el tamaño de su mercado. con mi co-founder acuñamos el término ‘pymes con tecnología’. no se comportan como startups. no piensan en crecer. o piensan en el crecimiento como lo pensaría cualquier fundador de pyme: vender hasta sostenerse y después de eso vender para pagarse un poco más de sueldo.

intento imaginar qué creía yo hace 5 años atrás y yo no era diferente a ellos. no conocía el tamaño de mi mercado y no sabía vender. Palabra murió porque me importó más el producto que el product-market fit. y si yo no soñaba con un ebitda positivo y vender solo para argentina fue por la gente que me rodeaba. 

no conocía founders en argentina. mientras construí Palabra desde el living de mi casa en Caballito los otros founders con los que hablaba estaban en SF. aprendí y escuché por trabajar con personas que admiraba. Daniel Gross invirtió en Palabra cuando no éramos nada y si aprendí a pensar el negocio como alguien de SF fue por escuchar ciegamente a alguien a quien respetaba.

eso quiere decir que la ambición se alimenta? mi ambición no se alimentó solo de la gente de la que me rodee y sus sueños gigantes sino también de la posibilidad de lograrlo. cuando comenzamos, Atlas se sentía inevitable. vendíamos más de lo que podíamos sostener. teníamos las agendas explotadas de lunes a lunes con llamadas que en un 50% de los casos convertían en venta.

creo que mi ambición fue resultado de entender el juego, que me entusiasme el juego pero también de creer que lo podía ganar.

a veces reflexiono sobre esa época. hay algo que siempre me sorprende: yo venía de un año y medio de hacer Palabra. no teníamos PMF, los últimos meses habían sido super dolorosos y un mes después de cerrar comenzamos Atlas. siento que entre esos dos momentos pasaron años pero fueron semanas. de un lado estábamos sintiéndonos horrible. sosteniendo un equipo que cambiaba de foco todas las semanas porque no sabíamos qué vender, pensando en que nos quedábamos sin plata y en que no sabíamos qué hacer. y después Atlas. toda la energía del principio. tener que trabajar cientos de horas al día porque no dábamos a basto. vender desde el momento cero. divertirnos muchísimo. 

qué cambió tanto de una semana a la otra? el PMF te alimenta pero sobre todo la ambición de todo lo que podría ser. empezamos a soñar con hacer el próximo Deel porque se sentía posible.

mi última nota al pie: that’s why SF works. cuando reunís a las personas más ambiciosas del mundo en un solo lugar se retroalimentan. lo hubieran logrado en otro lugar? maybe. maybe not.